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domingo, 8 de marzo de 2015

La cazadora de cometas: Caroline Herschel.


Cuando escuchamos el nombre Herschel nos viene a la memoria el gran astrónomo William Herschel, descubridor del planeta Urano. William Herschel al descubrir un planeta nuevo, "no sólo había cambiado el sistema solar, sino que había revolucionado el modo en que los hombres de ciencia pensaban acerca de la estabilidad y la creación del mismo" (Richard Holmes, "La edad de los prodigios"). 
Pero William no trabajaba sólo: su inseparable hermana Caroline, doce años más joven que él, compartía sus pasiones (la música y la astronomía), su trabajo fue indispensable para los grandes avances astronómicos conseguidos por William, y para su conocimiento por el público, puesto que fue ella quien recogió en sus diarios todo el trabajo de su hermano.
La sombra del gigante que fue William Herschel nos ha impedido ver con claridad la aportación de Caroline Lucretia Herschel, la cazadora de cometas, la primera astrónoma pagada por ello, la primera mujer en recibir la medalla de oro de la Royal Astronomical Society (la siguiente medalla concedida a otra mujer fue en 1996, a Vera Rubin).

Caroline Herschel. Fuente
Caroline Lucretia Herschel nació el 16 de marzo de 1750 en la hoy ciudad alemana de Hannover. Hija de Isaac y Anna, tuvo cinco hermanos: Jacob, Shopie, William, Alexander y Dietrich, aunque era William con quien más unida estaba.
La familia Herschel era una familia de músicos: Isaac Herschel era músico militar, miembro de la Banda de los Guardias de Infantería de Hanóver, y puso empeño en que sus hijos siguieran sus pasos: Jacob era un gran solista, William componía y dirigía y Caroline también era muy apreciada por sus aptitudes vocales, especialmente cantando oratorios. Pero Isaac no olvidó otros aspectos de la educación de sus hijos, como la filosofía, las matemáticas y la astronomía. En cambio su madre, Anna, era una mujer de escasa cultura y con un concepto tradicional del papel que debían cumplir sus hijas en la sociedad y trataba de inculcarlas disciplina, trabajo, ahorro y lealtad a la familia. 
Su padre Isaac le inculcó el amor por la observación de los cielos nocturnos, pero pasaba demasiado tiempo fuera de casa. Caroline recordaría siempre la severidad de su madre con ella en contraposición con el trato comprensivo y cariñoso que recibían sus dos hermanos mayores, Jacob y Sophia. Su función en casa era la de la asistenta de toda la familia.
En 1757, durante la guerra contra los franceses, William salió de Hanóver rumbo a Londres. Este hecho resultaría crucial para la vida de ambos.
Caroline tenía una salud delicada: a los cinco años enfermó de viruela y a los once de tifus. La desatención de su madre le dejó consecuencias de ambas: de la viruela le quedó la cara desfigurada toda la vida; la tifus atrofió su crecimiento y no pasó del metro y medio de estatura en una familia de hijos altos.
Su padre murió en 1767 y cinco años después, en una visita de William a su familia, convenció a su madre para que Caroline le acompañara a Bath, donde se había instalado y trabajaba como organista y director de la orquesta de la ciudad. También había comenzado ya su estudio de la astronomía, del
William y Caroline Herschel. Fuente
instrumental y ya era consciente de las limitaciones que los telescopios de la época tenían. Caroline llegó a Bath sin conocer el idioma, con las secuelas de las enfermedades, con una gran timidez, pero con la alegría de recuperar a su hermano y una gran energía acumulada.


Una nueva vida

William instó a Caroline a que tomara las riendas de su vida, a que tomara lecciones de canto y practicara con el clavicémbalo. También se hizo cargo de la administración de la casa, a pesar del poco inglés que iba aprendiendo. William la trataba con cariño, pero con severidad.
Finalizadas las tareas domésticas, Caroline podía dedicarse a su carrera musical y llegó a ser una soprano apreciada. El 15 de abril de 1778 debutó como solista principal con un conjunto de piezas del Mesías de Häendel en la Nueva Sala de Bath. Su actuación fue un éxito y le propusieron tomar parte en el Festival de Birminghan al año siguiente, pero ella rechazó esta oportunidad con el argumento de que sólo quería cantar cuando su hermano dirigiera. De esta forma tal vez se truncara una incipiente carrera musical, cambiándola por una ilusionante y afamada carrera en la ciencia.
William y Caroline comenzaron a combinar sus tareas domésticas y musicales diurnas con sus observaciones astronómicas nocturnas. William diseñó un nuevo modelo de telescopio de reflexión de gran tamaño y comenzó a elaborar sus propios espejos para ellos. Transformaron su casa en un taller de construcción, su patio en un improsivado observatorio y poco a poco fueron abandonando sus clases de música y los conciertos para dedicarse en cuerpo y alma a la observación astrónomica.

Los descubrimientos


Observación nocturna de William y
Caroline Herschel. Fuente.
William buscaba en el firmamento nuevos objetos que le permitieran mostrar su idea sobre el universo. En aquellos momentos, se tenía la idea de que el universo se extendía sólo algunos millones de kilómetros sobre la tierra y que las estrellas fijas no se encontraban a gran distancia. William Herschel opinaba lo contrario y buscaba estrellas dobles y nebulosas que no podían haberse visto hasta entonces por la limitación de la instrumentación. Sus nuevos telescopios permitían mirar más lejos y la idea del espacio profundo fue imponiéndose gracias a sus descubrimientos. Y entonces, en 1781, descubrió Urano, a la que inicialmente dio el nombre de "Georgium Sidus", en honor del rey Jorge III. Éste le concedió una aportación económica de 200 libras al año, y a partir de este momento no se dedicaría a otra cosa.
En estos tiempos, Caroline era la asistente perfecta de William. Por las noches, mientras él observaba con el telescopio, ella anotaba los detalles que su hermano le dictaba, permiténdole aprovechar el tiempo mucho mejor. Durante el día, Caroline praparaba las observaciones de la noche siguiente, mantenía los telescopios, realizaba los cálculos sobre las estrellas que había que usar como referencia, pasaba a limpio los datos para su posterior publicación. Con tiempo despejado pasaban seis o siete horas sin descansar.
Por esta época Caroline comenzó a realizar sus propias observaciones con un telescopio más pequeño, interrumpidas frecuentemente por los gritos de su hermano para anotar alguna observación realizada con su gran telescopio. Las observaciones eran más frecuentes y más fructíferas cuando él se encontraba en algún viaje y ella podía dedicarse enteramente a su tarea sin temer interrupciones ni distraciones.
En 1785 William Herschel publica por primera vez uno de los descubrimientos de su hermana: una pequeña nebulosa asociada a Andrómeda, que Caroline descubrió el 27 de agosto de 1783 y que no figuraba en el catálogo de Messier. Hoy es conocido como NGC 205 (Nuevo Catálogo General) o M110 (catálogo Messsier). Éste fue el primer objeto de espacio profundo descubierto por Caroline Herschel.
La nebulosa desubierta por Caroline Herschel se observa como un
pequeño "satélite" bajo la galaxia de Andrómeda. Adam Evans.
El 1 de agosto de 1786 pensó que había descubierto un nuevo objeto en la constelación de la Osa Mayor. Encontrar un objeto en una constelación tan conocida y observada parecía improbable y fue estremadamente meticulosa. Resultó ser un cometa desconocido hasta entonces, el primero de la cazadora de cometas. Este descubrimiento en una época de superioridad de Francia en la observación de los cometas, supuso un gran éxito y fue muy bien valorado por la comunidad científica inglesa y por la propia Casa Real que le asignó la suma de 50 libras al año vitalicias: era el primer salario profesional para una mujer científica en Gran Bretaña.
Cuando descubrió su segundo cometa en diciembre de 1788, su prestigio creció no sólo en Gran Bretaña sino especialmente en Francia y Alemania. El director del observatorio real de Paris, el astrónomo Pierre Méchain, dijo de ella que "su fama se mantendrá con honor a lo largo de los siglos".


Calendario sober astrónomas en el Año Internacional de la Astronomía

En años posteriores continuó sus observaciones y sus descubrimientos; ocho cometas y catorce objetos de espacio profundo (cúmulos y galaxias) recogidos en el NGC con los números 189, 205, 225, 253, 381, 659, 752, 891, 2349, 2360, 2548, 6633, 7380 y 7789.


NGC 253, la galaxia de la moneda de plata. Fuente
El gran catálogo de nebulosas confeccionado por ambos hermanos superaba con mucho al de Flamsteed. "Su reputación como cazadora de cometas le había asegurado una posición científica propia".



Cuando su hermano William se casó en 1788, la relación entre ambos entró en una nueva etapa, con un progresivo enfriamiento tanto en su relación personal como profesional. Sin embargo, esto le permitió seguir trabajando en sus observaciones y nunca tuvo un reproche para su hermano, al contrario, siempre que podía alababa su trabajo, su dedicación y sus descubrimientos. Además, jugó un papel crucial en la educación de su sobrino quien continuó la saga familiar de astronomos.


Caroline Herschel con 92 años. Fuente
Hacia la posteridad


A la muerte de William (1822) regresó a Hanóver, donde vivió hasta los 97 años de edad. En estos años continuó su trabajo de catalogación y mantuvo un contacto permanente con su sobrino.
En 1828 le fue concedida la medalla de oro de la Royal Astronomical Society (la siguiente medalla concedida a otra mujer fue en 1996, a Vera Rubin). En 1835, con 85 años de edad, fue nombrada miembro honorario de esta Sociedad, ya que ser miembro de pleno derecho estaba vetado a las mujeres. Y tres años más tarde fue nombrada también miembro honorario de la Academia Real de Irlanda y en 1846 el rey Federico-Guillermo IV de Prusia le otorgó la Medalla de Oro de la Ciencia.
Caroline murió en Hannover el 9 de enero de 1848, a los 97 años de edad. Escribió su propio epitafio en el que podemos leer “Los ojos de ella, en la gloria, están vueltos hacia los cielos estrellados”.


Posteriormente, en 1889, fue bautizado en su honor el asteroide Lucretia (segundo nombre de Caroline), y en el siglo pasado, el cráter lunar C. Herschel, al borde del Mare Imbrium.


En el año 2011, el programa "A hombros de gigantes" de RNE, le dedicó su sección de biografías de grandes científicos. Puedes escucharlo aquí.


Phillip Henry y Hannah Martin le dedicaron esta canción.



El libro "La edad de los prodigios" recoge, entre otros muchos científicos, los avatares de la vida de Caroline Herschel, de donde he tomado la mayor parte de los datos de este artículo.


Otras mujeres de este blog que pueden interesarte son:


- Margarita Salas
- Rita Levy Montalcini


sábado, 7 de febrero de 2015

El otro Leonardo

(Los contenidos esenciales de este artículo pueden obtenerse a través de un dispositivo móvil y la aplicación Vsearch de Aumentaty, enfocando esta imagen de Leonardo Torres Quevedo)
 

Fuente
Leonardo Torres Quevedo, inventor, científico y tecnólogo, ingeniero de Caminos, precursor de la Automática y de la Informática, es un ejemplo de dedicación a la investigación, a la ciencia y la cultura en España. Publica sus mejores trabajos cuando tiene ya más de 50 años de edad. Y pasa casi desapercibido en su tierra, donde apenas es conocido por la población en general.






Estatua a Torres Quevedo en Iguña.
Fuente
Leonardo Torres Quevedo, caracterizado por Maurice D'Ocagne (Presidente de la Sociedad Matemática Francesa) como "el más prodigioso inventor de su tiempo", ocupa un lugar de excepcional relieve en la historia universal de la Ciencia y de la Técnica.
Nació en Santa Cruz de Iguña (Molledo), Cantabria, el 28 de diciembre de 1852. Ese mismo año nacía también una de las figuras científicas de talla internacional de nuestra Edad Contemporánea: Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906 (más sobre Ramón y Cajal).
Pasa la mayor parte de su infancia en Bilbao donde inicia su formación académica. Completa su formación en Paris y Madrid, en la Escuela del Cuerpo de Ingenieros de Caminos de Madrid, finalizando sus estudios en 1876. Tras esto, comienza a trabajar como ingeniero dedicado a trabajos ferroviarios. Sin embargo, y gracias a una herencia recibida, renuncia a ingresar en el Cuerpo para dedicarse a "pensar en sus cosas", estudiando y viajando por Europa (especialmente Francia y Suiza), con una residencia que se reparte entre Madrid, Bilbao, París... y el Valle de Iguña, donde se casa con Luz Polanco Navarro el 16 de abril de 1885.
Desde su residencia en Cantabria comienza la fabricación de diferentes ingenios que le llevarán a ser conocido mundialmente, no sin tener que superar algunos fracasos, algunas burlas y algunas envidias.
Su primera aportación es el transbordador que, usando unos contrapesos, mantiene siempre constante en el aire al funicular. Aunque en ese momento no fue valorado adecuadamente por sus colegas, años después sería instalado en las cataratas del Niágara, donde hoy en día sigue funcionando. El transbordador del Niágara se inauguraría el 9 de agosto de 1916, constituyéndose para su explotación en Canadá (hasta 1960) una empresa con capital vasco: The Niagara Spanish Aerocar Company. Una placa conmemorativa existe en el lugar.

Sus aportaciones son numerosas y, por desgracia, desconocidas para la gran mayoría de sus paisanos:
  • patenta un sistema de dirigibles autorrígidos (1902-1906) estableciendo los fundamentos para la aerostación dirigida hasta el presente; estos dirigibles tuvieron un gran desarrollo y participación durante la Gran Guerra de 1914-1918, siendo adquiridos por los aliados (Francia, Gran Bretaña, Estados Unidosy Rusia) para la vigilancia de costas, lucha contra los submarinos alemanes y escolta de barcos;

  • inventa el primer aparato de mando a distancia, el telekino (1902), que permitía enviar órdenes a distancia mediante el uso de ondas hertzianas; el 6 de septiembre de 1906, en presencia del rey Alfonso XIII y ante una gran multitud, hace una demostración del telekino en el puerto de Bilbao, maniobrando un bote a distancia, aunque su intención era aplicar el telekino para la industria militar, en proyectiles y torpedos, proyecto fracasado por falta de financiación;

  • construye el primer funicular aéreo para pasajeros del mundo, el transbordador del Monte Ulía (1907);  resolviendo el problema de la seguridad mediante un ingenioso sistema múltiple de cables-soporte, liberando los anclajes de un extremo que sustituye por contrapesos.La ejecución del proyecto corrió a cargo de la Sociedad de Estudios y Obras de Ingeniería de Bilbao, que construyó con éxito otros transbordadores en Chamonix, Río de Janeiro, etc.;

  • y se adelanta en varias décadas a los pioneros de la Informática del siglo XX, con sus ajedrecistas (1914, 1922), considerado el primer videojuego de la historia, y su aritmómetro electromecánico (1920), el primer ordenador en sentido actual de la historia. Las máquinas analógicas de cálculo buscan la solución de ecuaciones matemáticas mediante su traslado a fenómenos físicos. Los números se representan por magnitudes físicas, que pueden ser rotaciones de determinados ejes, potenciales, estados eléctricos o electromagnéticos. Desde el punto de vista práctico, muestra que es preciso emplear mecanismos sin fin, tales como discos giratorios, para que las variaciones de las variables sean ilimitadas en ambos sentidos.
aritmómetro de Torres Quevedo,
precursor de las calculadoras actuales
Ajedrez









Algunas muestras del prestigio que tuvo en su época Torres Quevedo son:
  • la imposición en 1916 de la Medalla Echegaray por el rey Alfonso XIII; 
  • la propuesta en 1918 para el cargo de ministro de Fomento, que rechaza; 
  • el  ingreso en la Real Academia Española en 1920, en el sillón que había ocupado Pérez Galdós, 
  • miembro de la sección de Mecánica de la Academia de Ciencias de París en el mismo año 1920.
En 1922, la Sorbona le nombra Doctor Honoris Causa. Es tal su prestigio en Francia, que en junio de 1927 la Academia de Ciencias de París le elige como uno de los doce miembros "Asociados Extranjeros" con 36 sufragios. Sus rivales obtienen escasos apoyos: Ernest Rutherford, 4 votos; Ramón y Cajal, 2 votos.

Murió en Madrid, durante el sitio de 1936 en plena Guerra Civil, el día 18 de diciembre de 1936.

Durante muchos años ha sido un personaje casi desconocido en Cantabria y en el resto de España. No obstante, numerosos edificios y organismos llevan en la actualidad su nombre, como la Fundación Torres Quevedo de la Universidad de Cantabria, el IES Leonardo Torres Quevedo de Santander, el CEIP Leonardo Torres Quevedo en la Serna (Cantabria), el Museo Torres Quevedo en la Universidad Politécnica de Madrid, y numerosas calles en diferentes ciudades españolas. 
En los últimos años se está recuperando el gran papel del ingeniero y matemático español, e incluso Google se acordó de él.



Para obtener más información, puedes visitar los siguientes enlaces:



martes, 5 de noviembre de 2013

Ignaz Semmelweis, "el salvador de las madres"



Imagen procendente de
general-anaesthesia.com

Ignaz Semmelweis fue un médico de origen húngaro que había estudiado en Viena y comenzado sus prácticas en la especialidad de partos del célebre Hospital General de Viena, donde no tardó en ganarse la confianza del profesor Klein, director de la División Primera de Maternidad del Hospital. En 1846, cuando tenía 28 años, fue nombrado ayudante suyo. Todo parecía sonreírle, salvo una sola y triste cosa: cada mañana del año tenía que informar a su jefe de que habían fallecido cuatro o cinco mujeres, la mayoría recién paridas y sus niños las habían acompañado en el viaje sin retorno.
Ignaz Semmelweis se sentía preocupado, pero el profesor Klein se quitaba el muerto de encima –nunca mejor dicho- aludiendo a la existencia de una mortal enfermedad conocida como fiebre puerperal o fiebre de posparto, tan inevitable como las fases de la Luna. En 1840, hasta 260 de un total de 3157 madres de la División Primera -un 8’2%- murieron de esa enfermedad; en 1845, el índice de muertes era del 6,8% y en 1846 del 11’4%. Estas cifras eran sumamente alarmantes ya que en la adyacente División Segunda de Maternidad, en la que se hallaban instaladas casi tantas mujeres como en la Primera, el porcentaje era mucho más bajo: 2’3, 2’0 y 2’7 en los mismos años.
Fuente; Wikimedia commons
En sus esfuerzos por resolver este terrible rompecabezas, Semmelweis empezó a examinar varias explicaciones del fenómeno, corrientes en la época.

Una opinión ampliamente aceptada atribuía las olas de fiebre puerperal a “influencias epidémicas” que se describían vagamente como “cambios atmosférico-cósmico-telúricos”, que se extendían por distritos enteros y que producían la fiebre en mujeres que se hallaban de posparto. Pero, argumentaba Semmelweis, ¿cómo podían esas influencias haber infestado durante años la División Primera y haber respetado la Segunda? ¿Cómo podía hacerse compatible esta concepción con el hecho de que mientras la fiebre asolaba el hospital apenas se producía caso alguno en la ciudad de Viena o en sus alrededores? Una epidemia de verdad, como el cólera, no sería tan selectiva.
Hospital General de Viena.
Fuente. Wikipedia

Según otra opinión, una causa de mortandad en la División Primera era el hacinamiento. Pero Semmelweis señalaba que de hecho el hacinamiento era mayor en la División Segunda, en parte como consecuencia de los esfuerzos desesperados de las pacientes para evitar que las ingresaran en la tristemente célebre División Primera.

En 1846, una comisión designada para investigar el asunto atribuyó la frecuencia de la enfermedad en la División Primera a las lesiones producidas por los reconocimientos poco cuidadosos a que sometían a las pacientes los estudiantes de Medicina, todos los cuales realizaban sus prácticas de obstetricia en esta División. Semmelweis señala para refutar esta opinión que: 
(a) las lesiones producidas naturalmente en el parto son mucho mayores que las que pudiera producir un examen poco cuidadoso; 
(b) las comadronas que recibían enseñanza en la División Segunda reconocían a sus pacientes de modo análogo, sin producir por ello los mismos efectos; 
(c) cuando, respondiendo al informe de la comisión, se redujo el número de estudiantes y se restringió al máximo el reconocimiento de las mujeres por parte de ellos, la mortalidad (tras un leve descenso) alcanzó sus cotas más altas.

Sacerdote con el viático.
Otra suposición hacía notar que en la División Primera el sacerdote que portaba los últimos auxilios a una moribunda tenía que pasar por cinco salas antes de llegar a la enfermería; la presencia del sacerdote, precedida de un acólito que hacía sonar la campanilla, producía un efecto terrorífico en las pacientes, debilitándolas y haciéndolas más sensibles a la enfermedad. Semmelweis convenció al cura, que tenía acceso directo a la División Segunda, para que diera un rodeo en la División Primera, pero la mortalidad no disminuyó.

Se observó que las parturientas de la Primera División se recuperaban de espaldas mientras que las de la Segunda División lo hacían en posición lateral. Semmelweis promovió que las de la Primera División modificaran su posición sin obtener resultados apreciables.

Finalmente, en 1847, la casualidad dio a Semmelweis la clave para la solución del problema: Un colega suyo, Kolletschka, recibió una herida penetrante en un dedo, producida por el escalpelo de un estudiante con el que estaba realizando una autopsia, y murió después de una agonía durante la cual mostró los mismos síntomas que habían sido observados en la parturientas. Aunque por esa época no se había descubierto todavía el papel de los microorganismos en ese tipo de infecciones, Semmelweis comprendió que la “materia cadavérica” que el escalpelo del estudiante había introducido en la corriente sanguínea del colega era la causa de su muerte y las semejanzas entre el curso de la dolencia de Kolletschka y el de las mujeres de su hospital le llevaron a la conclusión de que sus pacientes habían muerto por un envenenamiento de la sangre del mismo tipo: él mismo, sus colegas y los estudiantes de Medicina habían sido los portadores de la materia infecciosa ya que solían llegar a las salas inmediatamente después de realizar disecciones en la sala de autopsias y reconocían a las parturientas después de haberse lavado las manos sólo de un modo superficial, conservando éstas a menudo un característico olor a suciedad. Conviene añadir que, a mediados del siglo XIX, los médicos seguían efectuando las operaciones y las disecciones con las manos sin cubrir de forma alguna, llevando la misma ropa de calle (a veces incluso con el sombrero puesto). Algunos usaban unos delantales tiesos a fuerza de coágulos de sangre que era honroso acumular como señal de veteranía y saber hacer.
Sala del hospital.
Fuente: gfor.4t.com
 Semmelweis puso a prueba esta posibilidad. Si la suposición fuera correcta, entonces se podría prevenir la fiebre destruyendo químicamente el material infeccioso adherido a las manos. Dictó una orden por la que se exigía a todos los estudiantes que se lavaran las manos con una disolución de cloruro de calcio antes de reconocer a ninguna enferma. La mortalidad puerperal comenzó a decrecer y en el año 1848 descendió hasta el 1,27% en la División Primera, frente al 1,33% de la Segunda.



Pero la historia no siempre nos depara un final feliz:



Ni así se convencieron. Ninguna tradición clínica imponía tan sorprendente medida y esta continuó siendo tan mal vista como antes. Semmelweis no tardó mucho en chocar con su jefe, el profesor Klein. Sus días en el Hospital estaban contados. Los subordinados se lavaban las manos con cloruro de calcio, de mejor o peor gana, y era notorio que descendía el ritmo de defunciones por la llamada fiebre puerperal. Aun así, la obstrucción contra los criterios de Semmelweis era tan acre que el profesor Klein acabó prohibiéndole comprar aquel desinfectante porque salía caro. Hubo jolgorio general entre los médicos por librarse de la humillante obligación de lavarse las manos. Nada importó la caída del ritmo de defunciones ni su instantáneo incremento posterior.

Poco más tarde, Semmelweis fue despedido y empezó a vagar de ciudad en ciudad. Lo intentó en Budapest, pero le ocurrió lo mismo y ya no tenía fuerzas para volver a pelear. Tenía una buena estimación general pero continuaba obsesionado por tantas muertes de madres jóvenes que seguían registrándose por doquier. Fue entonces cuando comenzó su viraje a la demencia y fue ingresado en un manicomio el 31 de julio de 1865. Por un triste destino, allí murió dos semanas después víctima de una infección del mismo tipo que las que él denunciaba, contraída en la última operación que había practicado.

Años después, tuvieron que reconocer cuánta razón le asistía. Las madres del mundo entero están en deuda con Semmelweis.
Estatua dedicada a Semelweiss en Heidelberg.
Fuente: Wikimedia Commons



viernes, 8 de marzo de 2013

Rita Levi-Montalcini: un ejemplo de tesón y compromiso


Hubiera cumplido 104 años el próximo 22 de abril. Pero se durmió el 30 de diciembre del año pasado y no despertó .
Fuente de la Imagen
Rita Levi-Montalcini recibió el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1986 a pesar de que nació en un lugar y una época con todos los inconvenientes para ello: Italia en 1909. Nadie hubiera apostado por que esta mujer de origen judío pudiera sobrevivir y formarse e investigar en la Italia fascista de Mussolini. Pero su tenacidad venció todos los obstáculos y llegó a ser una de las más famosas personalidades italianas de la época contemporánea. 

"Rita Levi-Montalcini siempre ha hecho gala de su orgullo por contar con dos cromosomas X, de ser mujer, pero tal "característica", en aquellas primeras décadas del siglo [XX], suponía también la represión de las dotes intelectuales de la persona" (Carmen Alborch, Libres)

Rita Levi-Montalcini
(Imagen obtenida de la
Fundación Rita Levi-Montalcini)


Aunque ella afirmó que conseguir el Nobel fue una cuestión de suerte, no deja de ser cierto que lo mereció no sólo por sus resultados (el descubrimiento del factor de crecimiento neuronal) sino por las condiciones en que trabajó. Tras la promulgación del Manifiesto en defensa de la raza por el gobierno fascista italiano, Rita Levi-Montalcini se encontró sin trabajo y sin derechos. Fue entonces cuando "construyó" su propio laboratorio en casa, utilizando la cocina y el salón e incluso su habitación. Las condiciones en Turín empeoraron y se trasladó con su familia a los montes de Asti, y allí continúo de forma clandestina sus investigaciones. Tuvo que emigrar a Bélgica y cuando se presentía la invasión nazi volvió a Italia. Al finalizar la guerra se trasladó a Estados Unidos, a la Universidad de Saint Louis donde trabajó con Viktor Hamburguer y Stanley Cohen, y fue entonces cuando sus trabajos iniciados en la clandestinidad en Italia, con huevos de gallina fecundados, dieron paso al descubrimiento de la proteina NCF o factor de crecimiento neuronal, que regula los procesos de crecimiento de las neuronas. Tras esto, una vida dedicada a la ciencia del cerebro (con la imagen de las dificultades que pasó Ramón y Cajal). 

Pero no sólo. Luchadora incansable por las mujeres, contra la injusticia, divulgadora. Creó una fundación con su nombre para ayudar a las mujeres africanas. Son muchas las facetas de esta mujer, y por eso hoy, 8 de marzo, le dedicamos un pequeño homenaje con este documental emitido hace años en el programa Utopía (TVE):

 Entrevista a Rita Levi-Montalcini (TVE)



Tambien son muchos los documentos para continuar informándose sobre su vida y su obra. Aquí os dejo algunos:

- El lenguaje de las células (El País)
- Entrevista a Rita Levi-Montalcini (El País)
- Libres (Carmen Alborch) Ed. Aguilar
- Elogio de la imperfección (Rita Levi-Montalcini) Tusquets.

Y por supuesto ha sido objeto de trabajos para el alumnado y por el alumnado. Como este:

- Trabajo realizado por la alumna Victoria Pérez López (IES Otero Pedrayo de Ourense)


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miércoles, 7 de marzo de 2012

Margarita Salas: una mujer formidable

Este 8 de marzo vamos a pensar un momento en la situación de las mujeres en la ciencia. Cuando avanzamos en los contenidos de nuestro curso y surgen nombres de científicos echamos de menos nombres de mujeres. Salvo algunos casos notables como el de Marie Curie, apenas surgen en nuestros libros de texto. Afortunadamente esto va cambiando y hay cada día más mujeres dedicadas a la investigación y con enormes logros a sus espaldas. Algunos casos notables con Premios Nobel incluso. Aún no tenemos ninguna Premio Nobel española, pero es cuestión de tiempo que se reconozca igualmente la labor científica de unos y otras y que se recompense como es debido.

Hace unos meses, la científica española Maria Vallet recibía la Medalla de Oro de la Real Sociedad de Química. Esta gran científica nos cuenta en el programa "A hombros de gigantes" (RNE, 25 de noviembre de 2011) su opinión de por qué las mujeres cuentan poco en la ciencia: "¿Qué es lo que se le pedía a la mujer? A la mujer se le pedía cuidar a sus mayores, cuidar a sus hijos, cuidar su casa, pero no se le daba formación, no se le daba cultura (...), pocas hemos tenido la suerte de tener formación, y el año pasado [2010] se celebró el centenario del acceso de la mujer a la Universidad, es que antes tenían prohibido entrar en la Universidad, ya no matricularse, entrar en la Universidad." Ahora las cosas están cambiando, y la presencia de mujeres en las aulas universitarias es equivalente (en algunos superior) a la de los hombres. Pero aún es necesario hacer ver que hay mujeres en puestos de responsabilidad en organismos científicos y con grandes currículos en investigación. Como María Vallet.

Como Margarita Salas, probablemente una de las mujeres más impactantes en la vida científica española. 
Margarita Salas
(Imagen tomada de El País)
Es una mujer formidable, luchadora incansable, profesional reconocida, compañera agradecida. Un breve repaso a los premios conseguidos nos da idea de su importancia.


Margarita Salas Falgueras, bioquímica española, nació el 30 de noviembre de 1938 en Asturias.
Su padre se empeño en que tanto ella como su hermana estudiaran en una época en que resultaba extraño encontrar mujeres en la Universidad.
Licenciada en Ciencias Químicas por la Universidad Complutense de Madrid, ha publicado más de 200 trabajos científicos. Fue discípula de Severo Ochoa, una de las tres personas importantes en su vida que marcaron su destino. 
Se casó con el también científico Eladio Viñuela, y ambos se encargaron de impulsar la investigación española en el campo de la bioquímica y de la biología molecular.
Imagen tomada de Dicyt
Pertenece a varias de las más prestigiosas sociedades e institutos científicos nacionales e internacionales, ha obtenido galardones de mucho prestigio, y fue nombrada directora del Instituto de España, organismo que agrupa a la totalidad de las Reales Academias Españolas. Es investigadora Ad Honorem en el Centro de Biología Molecular "Severo Ochoa", centro de investigación mixto del CSIC y de la Universidad Autónoma de Madrid (02/08/11).
Es miembro de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, de la Real Academia Española de la Lengua, de la Academia Europea de Ciencias y Artes, de la American Academy of Microbiology, de la American Academy of Arts and Sciences,y presidenta de la Fundación Severo Ochoa.
Además, ha sido nombrada Doctora Honoris Causa por las universidades Rey Juan Carlos, de Oviedo, de Extremadura, de Murcia, Politécnica de Madrid, de Cádiz, de Málaga, de la UNED y de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. En mayo del 2007 fue nombrada miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, convirtiéndose así en la primera mujer española que entra a formar parte de la institución.


Para conocer a esta mujer lo mejor es escucharla. Su tono apacible transmite serenidad, convicción, seriedad. 
En  agosto del año pasado concedió a RTVE - RNE Radio 5 una entrevista en donde nos cuenta brevemente su vida. Alrededor de 9 minutos de conversación.



En esta otra entrevista realizada en diciembre de 2009 nos repasa su vida personal, profesional y nos habla de la situación de la ciencia en España, del papel de la mujer en la ciencia. Algo más de media hora de entrevista con comentarios de sus compañeros y compañeras de trabajo, con material elaborado por RTVE y, sobre todo, con su voz.


Ambas entrevistas, sobre todo la última, pueden parecer alejadas de hoy en un mundo tan cambiante y en plena crisis económica. Pero sus comentarios sobre la necesidad de avanzar en la igualdad de oportunidades para mujeres por el hecho de ser grandes investigadoras, y sobre la situación de la ciencia y la necesidad de inversión para salir adelante por encima de recortes generalizados resultan muy actuales.
Lo dice una mujer formidable.

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