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miércoles, 2 de abril de 2014

Con la comida no se juega

Acabamos de estudiar nuestra dieta, una dieta de un adolescente de clase media en un país occidental. 
En nuestras ciudades hay personas que tienen dificultades para conseguir los alimentos. A nuestro lado, personas que comparten con nosotros el parque, el transporte público, el centro de trabajo o estudio, pueden tener dificultades económicas importantes que les impiden llevar una dieta equilibrada. Pero al tiempo, en este "Primer Mundo" tratamos la comida como una mercancía más, la derrochamos, la tiramos. Es la paradoja del mundo capitalista occidental.


Salvados - Con la comida no se juega - 09122012 from sergio diaz villarejo on Vimeo.


Otros artículos relacionados con la alimentación en este blog son:

- Somalia, ¿dieta alimenticia?

- La alimentación y la salud

martes, 5 de noviembre de 2013

Ignaz Semmelweis, "el salvador de las madres"



Imagen procendente de
general-anaesthesia.com

Ignaz Semmelweis fue un médico de origen húngaro que había estudiado en Viena y comenzado sus prácticas en la especialidad de partos del célebre Hospital General de Viena, donde no tardó en ganarse la confianza del profesor Klein, director de la División Primera de Maternidad del Hospital. En 1846, cuando tenía 28 años, fue nombrado ayudante suyo. Todo parecía sonreírle, salvo una sola y triste cosa: cada mañana del año tenía que informar a su jefe de que habían fallecido cuatro o cinco mujeres, la mayoría recién paridas y sus niños las habían acompañado en el viaje sin retorno.
Ignaz Semmelweis se sentía preocupado, pero el profesor Klein se quitaba el muerto de encima –nunca mejor dicho- aludiendo a la existencia de una mortal enfermedad conocida como fiebre puerperal o fiebre de posparto, tan inevitable como las fases de la Luna. En 1840, hasta 260 de un total de 3157 madres de la División Primera -un 8’2%- murieron de esa enfermedad; en 1845, el índice de muertes era del 6,8% y en 1846 del 11’4%. Estas cifras eran sumamente alarmantes ya que en la adyacente División Segunda de Maternidad, en la que se hallaban instaladas casi tantas mujeres como en la Primera, el porcentaje era mucho más bajo: 2’3, 2’0 y 2’7 en los mismos años.
Fuente; Wikimedia commons
En sus esfuerzos por resolver este terrible rompecabezas, Semmelweis empezó a examinar varias explicaciones del fenómeno, corrientes en la época.

Una opinión ampliamente aceptada atribuía las olas de fiebre puerperal a “influencias epidémicas” que se describían vagamente como “cambios atmosférico-cósmico-telúricos”, que se extendían por distritos enteros y que producían la fiebre en mujeres que se hallaban de posparto. Pero, argumentaba Semmelweis, ¿cómo podían esas influencias haber infestado durante años la División Primera y haber respetado la Segunda? ¿Cómo podía hacerse compatible esta concepción con el hecho de que mientras la fiebre asolaba el hospital apenas se producía caso alguno en la ciudad de Viena o en sus alrededores? Una epidemia de verdad, como el cólera, no sería tan selectiva.
Hospital General de Viena.
Fuente. Wikipedia

Según otra opinión, una causa de mortandad en la División Primera era el hacinamiento. Pero Semmelweis señalaba que de hecho el hacinamiento era mayor en la División Segunda, en parte como consecuencia de los esfuerzos desesperados de las pacientes para evitar que las ingresaran en la tristemente célebre División Primera.

En 1846, una comisión designada para investigar el asunto atribuyó la frecuencia de la enfermedad en la División Primera a las lesiones producidas por los reconocimientos poco cuidadosos a que sometían a las pacientes los estudiantes de Medicina, todos los cuales realizaban sus prácticas de obstetricia en esta División. Semmelweis señala para refutar esta opinión que: 
(a) las lesiones producidas naturalmente en el parto son mucho mayores que las que pudiera producir un examen poco cuidadoso; 
(b) las comadronas que recibían enseñanza en la División Segunda reconocían a sus pacientes de modo análogo, sin producir por ello los mismos efectos; 
(c) cuando, respondiendo al informe de la comisión, se redujo el número de estudiantes y se restringió al máximo el reconocimiento de las mujeres por parte de ellos, la mortalidad (tras un leve descenso) alcanzó sus cotas más altas.

Sacerdote con el viático.
Otra suposición hacía notar que en la División Primera el sacerdote que portaba los últimos auxilios a una moribunda tenía que pasar por cinco salas antes de llegar a la enfermería; la presencia del sacerdote, precedida de un acólito que hacía sonar la campanilla, producía un efecto terrorífico en las pacientes, debilitándolas y haciéndolas más sensibles a la enfermedad. Semmelweis convenció al cura, que tenía acceso directo a la División Segunda, para que diera un rodeo en la División Primera, pero la mortalidad no disminuyó.

Se observó que las parturientas de la Primera División se recuperaban de espaldas mientras que las de la Segunda División lo hacían en posición lateral. Semmelweis promovió que las de la Primera División modificaran su posición sin obtener resultados apreciables.

Finalmente, en 1847, la casualidad dio a Semmelweis la clave para la solución del problema: Un colega suyo, Kolletschka, recibió una herida penetrante en un dedo, producida por el escalpelo de un estudiante con el que estaba realizando una autopsia, y murió después de una agonía durante la cual mostró los mismos síntomas que habían sido observados en la parturientas. Aunque por esa época no se había descubierto todavía el papel de los microorganismos en ese tipo de infecciones, Semmelweis comprendió que la “materia cadavérica” que el escalpelo del estudiante había introducido en la corriente sanguínea del colega era la causa de su muerte y las semejanzas entre el curso de la dolencia de Kolletschka y el de las mujeres de su hospital le llevaron a la conclusión de que sus pacientes habían muerto por un envenenamiento de la sangre del mismo tipo: él mismo, sus colegas y los estudiantes de Medicina habían sido los portadores de la materia infecciosa ya que solían llegar a las salas inmediatamente después de realizar disecciones en la sala de autopsias y reconocían a las parturientas después de haberse lavado las manos sólo de un modo superficial, conservando éstas a menudo un característico olor a suciedad. Conviene añadir que, a mediados del siglo XIX, los médicos seguían efectuando las operaciones y las disecciones con las manos sin cubrir de forma alguna, llevando la misma ropa de calle (a veces incluso con el sombrero puesto). Algunos usaban unos delantales tiesos a fuerza de coágulos de sangre que era honroso acumular como señal de veteranía y saber hacer.
Sala del hospital.
Fuente: gfor.4t.com
 Semmelweis puso a prueba esta posibilidad. Si la suposición fuera correcta, entonces se podría prevenir la fiebre destruyendo químicamente el material infeccioso adherido a las manos. Dictó una orden por la que se exigía a todos los estudiantes que se lavaran las manos con una disolución de cloruro de calcio antes de reconocer a ninguna enferma. La mortalidad puerperal comenzó a decrecer y en el año 1848 descendió hasta el 1,27% en la División Primera, frente al 1,33% de la Segunda.



Pero la historia no siempre nos depara un final feliz:



Ni así se convencieron. Ninguna tradición clínica imponía tan sorprendente medida y esta continuó siendo tan mal vista como antes. Semmelweis no tardó mucho en chocar con su jefe, el profesor Klein. Sus días en el Hospital estaban contados. Los subordinados se lavaban las manos con cloruro de calcio, de mejor o peor gana, y era notorio que descendía el ritmo de defunciones por la llamada fiebre puerperal. Aun así, la obstrucción contra los criterios de Semmelweis era tan acre que el profesor Klein acabó prohibiéndole comprar aquel desinfectante porque salía caro. Hubo jolgorio general entre los médicos por librarse de la humillante obligación de lavarse las manos. Nada importó la caída del ritmo de defunciones ni su instantáneo incremento posterior.

Poco más tarde, Semmelweis fue despedido y empezó a vagar de ciudad en ciudad. Lo intentó en Budapest, pero le ocurrió lo mismo y ya no tenía fuerzas para volver a pelear. Tenía una buena estimación general pero continuaba obsesionado por tantas muertes de madres jóvenes que seguían registrándose por doquier. Fue entonces cuando comenzó su viraje a la demencia y fue ingresado en un manicomio el 31 de julio de 1865. Por un triste destino, allí murió dos semanas después víctima de una infección del mismo tipo que las que él denunciaba, contraída en la última operación que había practicado.

Años después, tuvieron que reconocer cuánta razón le asistía. Las madres del mundo entero están en deuda con Semmelweis.
Estatua dedicada a Semelweiss en Heidelberg.
Fuente: Wikimedia Commons



jueves, 29 de noviembre de 2012

A vueltas con el SIDA

Van pasando los años y surgen periódicamente noticias alarmantes sobre graves problemas para la salud que luego resultan no serlo tanto. ¿Quién no recuerda la gripe A de hace unos años, que iba a ser la hecatombe? ¿O la gripe aviar, que no provocó un solo muerto en Europa? ¿Y qué me dicen de las vacas locas, la lengua azul y otras enfermedades animales que saltan a los humanos? Seguramente, cuando alguien se lo menciona, recordarán las páginas y páginas de periódicos que se han llenado con estas enfermedades que nos iban a exterminar como especie.
Pero, ¿por qué ocurre esto? ¿puede haber algún interés en estas alarmas que nos conmocionan y nos tienen ocupados? Es posible que no, que sea fruto de la sociedad actual, que vive con miedo a todo (¿síndrome 11-S?). Pero es posible que sea intencionado, que haya grandes grupos económicos a quienes interesa mantenernos ocupados, para que no reclamemos la imprescindible actuación conjunta de los gobiernos y las multinacionales para acabar o disminuir algunas de las epidemias reales del mundo: malaria, diarreas, tuberculosis, SIDA.
Si me permiten, les voy a recordar que existe el SIDA, que siguen produciéndose actualmente contagios en el mundo, también aquí, en nuestra ciudad. El video siguiente pertenece a la ONG Médicos sin Fronteras, y no necesita palabras:



Esta presentación tomada de slideshare es un trabajo sobre el SIDA realizado por Antonia Roldán, Josefa Navea y Emilia León. Resume las principales ideas sobre el SIDA y su contagio:

¿Tú que opinas? ¿Qué puedes hacer para protegerte? ¿Cómo puedes actuar para parar el SIDA?

miércoles, 22 de febrero de 2012

Somalia. ¿Dieta alimenticia?

Llevamos un tiempo trabajando en el aula sobre la alimentación, introduciendo conceptos familiares en nuestra sociedad, conceptos como alimento, nutriente, dieta equilibrada, sobrepeso, obesidad, incluso anorexía o bulimia. Hemos determinado nuestras necesidades energéticas y nuestro índice de masa corporal (IMC), y hemos calculado las calorías de un día típico para cada uno. Tomamos las raciones recomendadas de cada grupo de alimentos, o nos acercamos. Vemos qué necesitamos mejorar. Y mientras lo hacemos, comentamos, nos reímos, nos perdemos en los cálculos, encontramos soluciones. Manejamos calculadoras, ordenadores, Internet. Incluso tenemos nuestra página con toda la actividad realizada.
Y no pensamos que esta actividad sólo tiene sentido en nuestro mundo. En algunas partes del mundo el concepto de dieta no tiene sentido, se come cuando se puede y lo que se puede. Por ejemplo en Somalia.
Este curso estamos trabajando sobre la crisis alimentaria de Somalia y esta es una buena ocasión para reflexionar. ¿Qué sabemos de Somalia? En primer lugar, tenemos una información básica sobre su geografía física, su historia, su clima y su alimentación de la Fundación Africana Subsahariana. Completamos esta información con estos datos sobre mortalidad proporcinados por la Organización Mundial de la Salud. Este artículo de El País aunque sea de julio nos detalla muy bien cómo están ahora mismo.

Esta realidad no está olvidada del todo en nuestro mundo y hay una gran cantidad de ONG trabajando allí, como verás en el documental del final del artículo, como muestra tienes este informe de Acción contra el hambre, aunque hay muchas más. Y no es fácil trabajar alli, por lo que en ocasiones hay que abandonar, como le ocurrió a Médicos sin fronteras.

El documento que sigue a continuación es un programa sobre viajes y se adentra en Kenia y Somalia, dos países limítrofes pero muy distantes. Es duro comprobar con imágenes lo que ya sabemos de este fallido estado llamado Somalia, no por lo que vemos (que no es demasiado) sino por lo que entendemos.






Con este recorrido, seguro que ahora entiendes mejor por qué se habla de Somalia, por qué se solicita nuestra participación en cambiar este mundo, por qué es importante la ayuda al desarrollo aun cuando estemos en crisis (¡allí sí que están en crisis!).


Y tú, ¿qué dices?

viernes, 3 de febrero de 2012

Día mundial del cáncer: 4 de febrero.


El 4 de febrero de cada año se celebra el día mundial del cáncer (no sé si la palabra celebrar es la más adecuada para tratar de una enfermedad). Este año se han unido los pacientes, oncólogos y periodistas para promover nuestra reflexión sobre la imagen del cáncer en la sociedad. Y nos proponen algo sencillo: llamar a las cosas por su nombre

Bajo el lema "¿Cómo vas de lo tuyo? Lo mío se llama cáncer" nos quieren llamar la atención para que dejemos de hablar de esta enfermedad como si fuera irreversible o vergonzosa. 
¿Cuántas veces habremos oído noticias del estilo de Fulanito de Tal falleció después de una larga y penosa enfermedad? ¿Cuántas la pregunta del lema de este año? ¿Por qué tanto miedo a llamarlo por su nombre?

El cáncer es una enfermedad grave. Las personas que tienen cáncer sufren. Sus familias también. Los tratamientos son dolorosos y suelen conllevar estados de ánimo bajo. Y no es de extrañar. Ocultar la realidad con eufemismos sólo contribuye a aumentar el miedo.

Las noticias en los últimos años, sin embargo, son esperanzadoras, aunque no debemos caer en triunfalismos que generen falsas expectativas (La mortalidad por cáncer en hombres y mujeres disminuye en España entre un 1 y un 1,3 por ciento anual). Muchos tipos de cáncer tienen porcentajes elevados de éxito en sus tratamientos y proporcionan altos niveles de calidad de vida, como ocurre con el cáncer de mama (El 40% de los casos de cáncer se puede prevenir con una vida saludable). La prevención puede rebajar la incidencia de algunos tipos de cáncer, como se ha comprobado con el de pulmón como consecuciencia de las medidas contra el tabaco de los últimos años. Se sigue investigando sobre terapias contra el cáncer. Y cada vez más personas colaboran en dar difusión a mensajes positivos, protagonizan historias solidarias, colaboran con las personas enfermas y sus familias (Valencia será el km 0 de una ruta solidaria contra el cáncer, Nueve artistas participan en una campaña contra el cáncer posando en unas fotografías que se podrán ver en el Metro). Y los medios públicos se vuelcan en muchas ocasiones: La Noche Temática.- "Diagnóstico cáncer".

Pero no podemos levantar la guardia, porque la investigación es fundamental en esta como en tantas enfermedades. Por eso la AECC advierte de que reducir la inversión es peligroso. Ni la ministra de Sanidad pudo responder a esta advertencia.

Os dejo el enlace a la web de la Asociación Española contra el cáncer y una entrevista a Luz Casal después de superar su primer cáncer.


miércoles, 25 de enero de 2012

La alimentación y la salud

La OMS considera que la salud es "el completo bienestar físico, mental y social y no sólo la ausencia de enfermedad". No obstante, el completo bienestar es difícil (¿imposible?) de conseguir, por lo que parece mejor definir la salud como un estado de equilibrio en nuestro bienestar físico, mental, emocional y social. No debemos desligar este concepto del de calidad de vida, más que del de enfermedad.

Parte de nuestra salud depende de hábitos saludables, como el ejercicio físico, el descanso adeucado, la higiene personal, las posturas correctas, el ambiente en que nos movemos, las sustancias que consumimos y, sobre todo, la ALIMENTACIÓN.

De esta última, de la alimentación, sabemos poco y tenemos muchos mitos. Pocas veces acudimos a los especialistas para resolver nuestras dudas y confiamos en lo primero que oímos, sobre todo si coincide con lo que queremos oir.

En esta ocasión vamos a ver un documento en el que nos responden algunas preguntas sobre nutrición el cardiólogo
Valentín Fuster, una eminencia en investigación cardiovascular, Ferran Adrià, el mago de la cocina, nos explica algunos secretos para una vida sana, y los expertos en nutrigenómica José María Ordovás y Dolores Corella, nos descubren el futuro de las dietas. También se proporcionan algunos datos curiosos sobre al historia de la alimentación.

Nos va a servir para introducirnos en el tema, no para cerrarlo.



Espero que lo disfrutes.